<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7430831589968628775</id><updated>2011-12-03T18:00:11.406-08:00</updated><title type='text'>Letras largas</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://escribiendolargo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7430831589968628775/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribiendolargo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Serpiente de aura</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08000707913628850678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-0EVS5nQKHWo/To5uqbVKI8I/AAAAAAAAARY/FtAFt26ne5U/s220/110831_235759.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>3</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7430831589968628775.post-5074575274503754845</id><published>2011-12-03T17:59:00.000-08:00</published><updated>2011-12-03T18:00:11.421-08:00</updated><title type='text'>Prosa</title><content type='html'>Me parece adecuado empezar a describirme desde mis defectos y /o peculiaridades,  pues en lo demás las personas nos parecemos mucho ente nosotros. Si hablamos de  mis peculiaridades la que primero salta a la vista es mi capacidad para divagar.  Y en esto tengo que reconocer que el pensar siempre fue una excusa para divagar  horas y horas. Recuerdo que en inicial mis compañeros me encontraban extraño,  ausente, observando un lugar donde evidentemente nada había que observar. La  segunda gran cualidad mía o defecto, sí, más bien defecto, es que soy  desarraigado; cuando digo desarraigado me refiero a que siempre he querido vivir  para mí, nada de curar enfermos, pues ante todo soy misántropo. Y por último y  no menos importante, soy sumamente melancólico. Antes que mis padres se  divorciaran, antes que Aurora muriera en mis narices a los diez años, antes que  me culparan por los ataques epilépticos de mi hermano, yo sufría las estaciones,  los atardeceres, las mudanzas. Esto debe ser porque fui benjamín hasta que tuve  once años, me consideraban frágil. Mi hermana mayor mi besó la boca hasta los  diez años. Y ya verán el cambio radical que experimenté, pero sigamos la línea.  A los cuatro años descubrí que era bueno para dibujar, es mi primer recuerdo de  la vida, mientras dibujaba un rombo con destreza y wow! mis compañeritos me  rodeaban al ver mi trazo fuerte y recto. Durante la primaria fui bastante  impopular. De no ser por mis dibujos nadie me recordaría. Recibí buena  educación, lo que me despertó en la lectura. De primaria recuerdo los concursos  de dibujo, a pesar de dibujar mejor no siempre ganaba, dibujaba niños tristes y  el profesor quería niños en bicicleta. Por ejemplo en el concurso de Defensa  Civil dibujé una familia entera aplastada por un desprendimiento, todos mis  amigos acordaron que quedó estupenda la sangre con el acuarelable pero no gané,  lo que no me decepcionó porque el premio era un estúpido diccionario. Tuvimos  muchas mascotas por ese entonces (lo que debió sensibilizarme según creo) dos  loros, muchos perros, gatos, un mono, hámsteres, tortuga, periquitos, un águila  y peces de acuario. En cuanto a mi relación con los demás niños de la villa,  todo tiene su explicación, nunca fui bueno para los deportes ya que mi pie  izquierdo no tiene nada de equilibrio, es casi plano. Así que en vez de jugar  fútbol, leía, descuartizaba bichos, miraba las nubes; era un niño solitario y  libre. Teníamos solvencia económica así que los fines de semana salíamos a comer  a Barranco, papá constantemente cambiaba de auto. Recuerdo un verano cuando  pasábamos en la camioneta de papá por la costa verde entonces no sé por qué me  llamó la atención un hombre arriba, al borde del barranco junto a un volkswagen  al borde también. Era gordo, calvo, traía una camisa verde floreada. Tuve un mal  presentimiento. El tipo se arrojó y cayó en plena pista como un puñado de carne  molida, rosada y chisporroteada de sangre, a penas se veían restos de su camisa  y los carros no podían evitar pasarle encima. El primer suicidio del que supe.  Luego murió Aurora ese mismo verano. Mi hermano iba a jugar la final del  campeonato de verano ese domingo, en el estadio del Club del Ejército. Todos  fuimos a verlo, menos mamá, que tenia que atender unas obligaciones. Se estaba  jugando primero el tercer puesto, así que estábamos en la piscina grande Aurora,  mi hermana y yo. No sé en qué momento se nos ocurrió dejarla para ir a comprar  helados. Cuando regresamos no la encontramos, creímos que había ido a ver si ya  había empezado el partido. La buscamos en la tribuna y nada, la buscamos  alrededor una y otra vez, empezamos a sentir un poco de miedo, luego sin saber  qué hacer volvimos a la piscina. Yo advertí un reflejo color magenta en el fondo  (era el color de su traje de baño) entonces mi hermana pedió el control y empezó  a gritar. El salvavidas se arrojó en el acto, todos se arracimaron, fue un  momento de tanta conmoción y confusión. Yo recuerdo cuando la sacaron, tiesa, el  salvavidas le presionaba el pecho, ella yacía inmóvil encharcando las baldosas  llenas de piñitas de palmera. Tenía la esperanza que reaccione, pero no fue así,  fue la primera vez que caí en el pozo de la realidad traicionera. La llevaron en  ambulancia al policlínico, que quedaba a una cuadra, nosotros fuimos a llamar a  mamá. Mi hermana lloraba con sollozos realmente convulsivos, entonces al vernos  ahí caminando descalzos a casa, sin saber cómo decir que Aurora estaba muerta,  empecé a llorar también. Y así empezó ese período traumático, los policías iban  a casa a hablar con mi hermana, quien tuvo una gran depresión, como yo. Pasó el  tiempo, la vida volvió a la normalidad, en realidad nuestra vida era cómoda y  nuestra sociedad bonita, si había algo bueno de seguro teníamos parte en eso. A  pesar de ser mestizo nunca me sentí marginado, por el contrario algo de mí me  hacía sentir especial, un magnetismo que de pronto comenzó a despertar con los  demás, quienes me consideraban genial. A los once años las diversiones  cambiaron, nuestros padres nos daban dinero y éramos buenos consumidores,  pasábamos el día en el supermercado o en el acuario o en el parque de  diversiones. La diversión ya no era corretear ni hace casas en los árboles con  tablas robadas de los techos de casas vacías, no. Ahora bajamos a Barranco por  las noches a comer helado o a las salas de arcade, al menos así era para todos  los que nacieron al frente de un televisor. Amábamos las importaciones, fue algo  generacional, lo importante era verse bien, y cuanto mejor te veías más adulto  creías ser. Ese año mis padres se divorciaron, el dinero desapareció, fue  prestado, mal gastado, papá quebró, se recuperó y volvió a quebrar. Nos mudamos,  yo me volví más misántropo, más melancólico y solitario que nunca, Digamos que  de ese tiempo data mi primera locura. Fue cuando decidí volverme santo, empecé a  leer la Biblia como un fanático, para colmo, a cada mal pensamiento me parecía  indicado leer una página más. Con el poco dinero que nos quedó mamá puso una  ferretería en otro distrito, que ella misma atendía, mis hermanos se  desperdigaron. Mamá tuvo una niña con otro compromiso, mi control fue reducido.  Al no tener respuestas inmediatas de Dios fluctuaba, es decir; buscaba pactos de  sangre con el diablo, luego volvía en mí y ardía en culpa, pero de nuevo la  mudez del yeso. Un día con Dios, el otro con el demonio, con la misma devoción,  así enloquecí. Caminaba por cuadrados en la acera, tocaba los muros, inventaba  cábalas absurdas, me sentaba en la sala a ver tardecer a través de las lánguidas  cortinas. Inventaba sentidos subliminales, relacionando cualquier información o  estímulo recibido a lo largo del día y argumentando que el azar es un orden  providencial. A los trece años fumé mi primer porro, ya había empezado a  escuchar Nirvana. No me sorprende, porque lo busqué mucho. Las primeras veces no  sentía el efecto, a la tercera vez ya tenía la sangre atropellada por el viento.  Desde entonces empecé a escribir, primero prosa sarcástica, después poesía. Ese  año fumé cinco veces y juré que mi límite sería jamás comprarla. Dados mis  comportamientos rebeldes me enviaron a un internado al año siguiente. El  internado: el infierno con borceguíes. El internado era una suerte de  reformatorio para algunos, una tradición familiar para otros, y para unos pocos  el hijito y su traje que le hacía guapo. Gastaría mucho papel hablando de las  cosas que vi y viví en el internado Quizás lo haga más adelante. El sólo  recordarlo me devuelve el odio, por eso me limitaré a decir que fue un año que  valió por diez, supongo que todos tenemos alguno. A parte de dormir cuatro horas  y media, estudiar tres turnos, los palos, las sanciones, los abusos de  autoridad, los castigos, los maltratos psicológicos, hubieron cosas  interesantes. Conocí muchachos de todo Lima, de todas las razas y clases  sociales. Desde alguien con uno de los diez apellidos más importantes del país  hasta el hijo de un comerciante solvente de mercado. A pesar de los castigos  éramos temerarios, los muchachos de internado tenían un ritmo de vida más  acelerado que el mío (Dios los crea y ellos se juntan). Al salir los viernes  íbamos a tomar a un bar cercano (tanto así que mi amigo Adrián se cayó del  tagada borracho y se rompió la pierna)o a un night club (sí, como se oye), o a  molestar maricas prostitutos en auto. Pero lo que más queríamos era ser libres,  ser civiles despertar a las siete e ir a comprar pan a la panadería de la  vuelta, hablar y hacer lo que se nos venga en gana. Al año siguiente habiendo  pasado la perrada y tal como lo hizo Vargas Llosa, dejé el internado. Me  trasladé a un colegio particular pequeño, que ya no existe, pero que quedaba a  cuatro cuadras de mi casa. Había aprendido a ser popular siendo impulsivo,  solamente buscaba la estabilidad, aunque nadie me dijo que no era nada sencillo.  En este nuevo colegio los alumnos se conocían desde quien sabe cuándo, eran  impetuosos, hasta molestosos, celosos de su rango de antigüedad, pero nada fuera  de lo normal. Digamos que mi ritmo de vida era muy acelerado. Al poco tiempo  logré reunir un grupo divertido junto con el Gordo (matón oficial). El papá del  chino Raúl le prestaba el carro los sábados, ahí bebíamos y muchos sniffaron por  primera vez. Escribí mucho durante esos dos últimos años de colegio, empecé a  tocar guitarra, me enamoré, la cagué, sufrí mucho, en fin, otras cosas que no  quiero remover. El profesor de literatura pensaba que yo era una especie de  Rimbaud , me tenía mucho cariño, me recomendó mucho libros, ente ellos La  Náusea. Cuando salí del colegio era todo un existencialista, me volví a  enamorar, duró poco. Pasé un año sin querer hacer nada, atrapado en conflictos,  luego decidí meterme a una academia ese verano, es cuando apareció ese personaje  oscuro: el Hard, y empezó la otra parte de mi historia, la más vertiginosa…Todo  comenzó el día que conocí al Hard. Antes de eso me sentaba con Andrea, a quien  le hablé el primer día que nos cambiaron de salón. El salón era espacioso,  nosotros nos sentábamos justo a la mitad. Donde no se escuchaba a las nerdas  histéricas de adelante, ni se advertían los jadeos caninos del fondo. Andrea era  abierta, era ese tipo de chica con las que se puede decir culo o webada sin que  se incomode, una chica chico. Recuerdo que le pregunté si era virgen y me dijo  que no sin sonrojarse, eso me conquistó, porque el tipo de chica al que estaba  acostumbrado no hubiese admitido con tal soltura que a los diecisiete ya no era  virgen. Era atractiva, cabello castaño y ondulado, bonita sonrisa; cuando la  veía llegar quedaba boquiabierto el lapso de tiempo que se demoraba en llegar a  la carpeta, entonces me decía mongolo y yo le decía lesbiana. Esa era nuestra  amistad, sobre todo sarcástica. A menudo me decía misógino empedernido y cosas  de ese tipo. En el receso subíamos a la cafetería un rato, ella pedía galletas  de animalitos o lentejas de chocolate y yo cualquier gaseosa anaranjada. Y  conversábamos de cómo comer las lentejas de chocolate por colores o se burlaba  de mi manía de "desgasificar" mi gaseosa.Había una muchachita de otro salón que  venía a buscarme en el receso, se llamaba Elizabeth. A Elizabeth me la presentó  una amiga de colegio que por casualidad (ninguna casualidad, me había persuadido  para que estudie en el mismo lugar y que me presentaría a sus amigas) estudiaba  ahí. Elizabeth era una sonrisa, tenía unos ojos y unos labios... el problema era  que Andrea la detestaba, me dijo que parecía una gata en celo, encima venir a  buscarme. Yo creo que tenía suerte, no sé que me había visto, me excitaban sus  formas. Pero la química con Andrea era distinta y yo estaba esperando que pase  lo que tenga que pasar rápido. Pasó el primer mes y un día desapercibido un  flacuchento larguirucho, de rostro agudo, cabello largo y ojeras pronunciadas se  sentó junto a nosotros. Vestía unas Osiris de cuero, un pantalón Independent y  una capucha Dark Star. Esas cosas despiertan empatía entre los chibolos; en  especial porque yo era punkie, como la mitad de Lima desde el dos mil. Era la  única movida subterránea que tenía forma y que podía organizar conciertos para  cinco mil personas todos los viernes y sábados. Entonces escuchábamos bandas  como No fx, Lagwagon, Millencolin, Alkaline trio, Pennywise y bandas nacionales  de ese corte. Volviendo a ese día, nos caímos bien desde el principio, me invitó  a su casa a tocar guitarra. Yo tenía guitarra ya, estaba aprendiendo mis  quintas, así que acepté. A la salida, caminábamos para tomar una combi, entonces  me enseño un porro, para demostrarle que no era nada nuevo para mí le entré. Lo  cierto es que hacía más de un año yo había dejado la hierba, por mi problema con  las chicas, cosa que no fue difícil pues hasta entonces no arrastraba una  adicción. Empezamos a lanzar, de pronto mi cerebro reaccionó de una manera  inesperada, mis sentido se agudizaron como si estuvieran empapados, era  insoportable la cinestésia en la piel, la sangre se alborotaba de pies a cabeza  y podía sentir cada órgano como una tortura. Mi corazón retumbaba como un tambor  en un ritual, donde alrededor bailaban sensaciones y formas. En seguida todo se  volvió un cubismo loco que se fragmentaba a destiempo: los sonidos se sostenían  en mi cerebro con colores, la noción del tiempo estaba totalmente alterada. Me  invadían conceptos desde todas las direcciones y percepciones metafísicas. Por  fin bajé, más paranoico que de costumbre, pero empezamos a escuchar música, lo  que me disipó. Hard era su pseudónimo de graffitero, era un chico de ciudad,  también le daba al skate, pero su cualidad principal era tocar guitarra, tanto  como la mía es alardear de escribir. Y esa tarde me lo demostró tocando temas de  Hendrix y Metallica. Descubrí que había sido una trampa; ahí estaba escuchando  como se suicidaban los acordes en los trastes altos.Desde aquella tarde se abrió  una brecha en mi vida, que hasta entonces, aún con sus sobresaltos era una  corriente continua. Fue como si hubiera estado tocando en clean y de pronto  empezara a vivir en la distorsión; una dimensión frenética. Desde entonces  íbamos a la casa del hard a tocar guitarra después de clase o a bajarla rayando  muros. Mi firma era EGO, pues qué otra razón había para rayar.Caminábamos por  los suburbios y en cuanto avistábamos un muro bonito taj, taj, taj, el olor de  la pintura pulverizada y el sonido de la billa pesada dentro de la lata son  buenos recuerdos. Antes de los dealers eran los points: agujeros ubicados en  sitios estratégicos por todo Lima, algunos menos confiables que otros, había que  irse con ciudado. El problema de los points (cuando no conocías a ningun  traficante en especial) era que nunca sabías cuando iba a volver con tu monto y  cuando tenías que irte y enterrar tu dinero. Pues al llegar veías cinco crápulas  equivalentes entre ellos, alguno se acercaba y te preguntaba que se te ofrecía,  como cualquier señora en una bodega. Si volvían habías hecho el día, pero si no,  había que buscar otro o irte. A veces tenías un mal presentimiento del primero  que se te acercaba, pero a los vendedores efectivos les ofendía la desconfianza,  seguro los hacía reparar en su apariencia. había un point a unas diez cuadras  del local donde estudiábamos: El Triki, dicen que quien traía la droga era un  gordo apodado triki, que ahora esta encarcelado. Así que nos íbamos rayando y  bombardeando muros cuando teníamos latas. Fuimos tomándole confianza a algunos  traficantes y ya no nos estafaban, de regreso estabamos tan alucinados que sólo  hablabamos de apple stone y de space cake, y de conseguir anfetas el fin de  semana, sintiendo a penas nuestras voces.En una ocasión llevé una lata blanca,  con la que mi hermano había pintado una maqueta, y que estaba casi llena, pensé  que podríamos divertirnos, el problema es que el blanco no se nota, se usa para  hacer brillos nada más. Pero buscamos portones negros, donde si se notaba el  trazo. De pronto estábamos rayando un portón de una especie de cochera, cuando  salió un tipo con un pit bull, era un tipo de un metro ochenta y cinco, con  gafas de sol y un canguro en la cintura. Estaba realmente cerca, sosteniendo la  cadena de su can y profirió: " Ustedes son los que pintan ". Nosotros creimos  que nos soltaría al perro o que nos amenazaría, no respondimos nada. Luego  repitió " Ustedes son los que pintan" " oe brothers, cuánto me cobran por  hacerme un bombin en mi cuarto". Sonreímos y le estrechamos la mano, nos contó  una historia acerca de su hermano, que era acólito y había pintado un ángel en  su cuarto. y quería, lo que quería no era un bombin sino un caracter de un  demonio. Nos pidió el número de celular (entonces yo usaba celular) quedamos en  que nos deje las siete latas que pedimos y lanzamos un kingsize. Hard me  presentó a su banda, tocaban hardcore con newmetal (yo ya estaba escuchando hxc,  grindcore, gore, porque siempre fuí abierto a la música) El vocalista, Track .  era respetado por ser el que mejor montaba skate y además dominaba los  degradados. Habían muros municipales donde se pintaba libremente para apoyar el  graffiti , donde pintaban los mejores y el figuraba ahí. Legalizando conocí  mucha gente, en fin, por las mañanas fingía que todo estaba bien, pero me había  vuelto algo impaciente, a veces subíamos en plena clase al baño del séptimo piso  ( que casi nadie usaba porque el ascensor estaba averiado) nos metíamos unos  toques, unos toques siempre eran buenos para actuar. Además siempre cargabamos  nuestro armamento en la mochila: rizlas, colirio, pinza, dos encendedores, axe,  wizard anti tabaco. A mi particularmente siempre me ha gustado lanzar en una  pipa, pero una que sea recta, que no eche mucho humo pues el cigarrillo hace  mucho hongo. Con Andrea las cosas no evolucionaban, ahora eramos tres y ya no  era lo mismo en parte, Elizabeth seguía buscándome en el receso, a mi amigo no  le caía, supongo que me envidiaba. Me pegué más con Elizabeth, era dulce,  femenina, sociable. Cuando me veía me tomaba del cuello de la polera y me  hablaba como una niña, pidiéndome que la acompañara la trabajo de su madre o que  me quedara por la tarde a estudiar con ella. Sin embargo me traía problemas,  ella tenía una amiga llamada Ursula, con la que se daba "piquitos" cosa que me  encendía mucho pero no entendía. Por ejemplo un día me metieron al baño de  mujeres y yo no sabía lo que se proponían (ojalá algo malo) pero vino la tutora  como una leona y casi me expulsan. Luego otro día fumaban en un salón vacío y  entró un profesor y bueno dije que era yo quien estaba fumando lo que ella me  agradeció, pero el profesor me habló sobre incendios por como dos horas. Una  buena tarde nos quedamos a estudiar en un salón vació (como hacía la mayoría ya  que la biblioteca paraba llena) estábamos Elizabeth, María(mi amiga de colegio)  y yo, y me estaban molestando, haciendome cosquillas y bailandome. Luego a María  la recogió un chico , nos quedamos los dos. Ella me dijo que la acompañe a la  oficina de la psicóloga ( no sé que tanto hacía ahí) luego ya eran las seis, yo  le dije para ir a la sala de juegos de una plaza comercial. Fuimos y me dejé  ganar en el hockey de mesa, y quise ganar en el dance pero me era imposible,  caminamos de regreso, nos sentamos en las gradas de un local cerrado. Recordé  que ella me había contado que fumó hierba con sus compañeros de su clase de  inglés, entonces saqué un porrito y se lo mostré, ella no reaccionó como  esperaba. Me dijo que yo era el chico que ella había estado esperando y que no  necesitaba lanzar para ser genial y que siempre estaría en su lista de chicos  lindos. Antes que dijera más la besé, sentí que mi corazón se excitaba tanto  como mi sexo, sus labios eran deliciosos. Luego arrojé el porro para reforzar mi  actuación, prometiéndole que ya no lanzaría más (cosa que no cumplí ni un día,  como mi mayoría de promesas). Cuando regresaba a casa sentía la boca todavía  excitada por su saliva, como una menta extraña, desde ese día me enamoré de  ella. La hierba que vendían en el triki no era tan buena, así que peregrinamos.  Por la casa de hard había un dealer que tenía un local donde alquilaba play  station,lo que obviamente era una coartada. Su skunk era bueno, casi tan bueno  como las paletas de Miraflores. El problema con los dealers es que nunca quieren  venderte poco, no vale el riesgo. Claro que no es un problema para alguien que  esta empezando. Paralelamente había conocido a los amigos de mi hermano mayor,  los jovenzuelos del parque, que se paraban como perros de exposición y se  jactaban de conocer a todas las chicas de los alrededores y de no perderse una  fiesta. Antes de aquello yo paraba con Tony, un amigo de colegio de los pocos  que conservaba, ya que a mitad del quinto año me pelee porque le contaron  secretos míos a una chica que me interesaba para que otro este con ella, una  conspiración. Con lo cual decidí juntarme con los inteligentes, que no eran nada  tontos, sino eran más mentales y se podían tener diálogos interesantes y hacer  bromas agudas (el en fondo tengo un nerd). Con tony bajaba a los conciertos  cuando había alguno interesante, pero esa noche estábamos sentados en el parque  y se acercó la people. Según recuerdo trataban de impresionarnos hablando  tonterías, por decir: cuando estas en pleno acto sexual y de pronto la fricción  del pene el la vagina suena como un flato (claro que no lo dijeron así) y  entonces tu enamorada se avergënza y dice " no es flato" " no es flato". Y se  reían imitando voces de mujer, como si no podrían cara de perro abandonado para  que sus flacas les abrieran las piernas. Uno de ellos se lamentó de que no  tuvieran hierba (una forma de informarnos que lanzaban) yo les dije que nos se  lamentaran que aquí había de todo. Fumamos la hierba, se dieron cuenta que era  buena porque los hizo salivar mucho, les enseñé como echarse el colirio desde  los lacrimales también. Así que chevere, no eres como tu hermano y esas cosas.  otro grupo que legalizaba, sólo había que procurar que mi hermano no se entere y  hacerla cuando no estaba. Seguía viéndome con Elizabeth, le ecribía poemas, pero  me enteré que estaba en una relación, lo que me mantuvo un poco alejado por el  momento. Pasado un mes y medio que vino mi amigo Andrea se fué, pero antes  tuvimos unos acercamientos interesantes. El primero fue un sábado que decidimos  ir a un concierto de pop rock después de clase, era en el área de  estacionamiento de un nuevo supermercado. Esa semana yo había faltado varios  díasy mi amigo me contó que le había habldo a una chica que se llamaba Susan (no  estaba nada mal) habíamos decidido ir los cuatro. A la salida hard se encontró  con la enamorada del track, Paola, quien quería ir también, fuimos los cinco.  Meter la hierba al concierto fue una proeza, eran las cinco y tanto ya, a ellas  no les molestaba que fumemos. Mi pata se había pegado con Susan, creo que el  estaba contando su vida, la verdad yo no creía que tuviera posibilidades. Yo  bromeaba con las dos, oscureció y se acabaron los teloneros, subió Libido, me  metí unos toques más. No sé de qué hablábamos cuando nos dimos cuenta que la  pareja se estaba besando y los empezamos a fastidiar. Eso debió darme envidia  porque quería agarrarme a cualquier chica, pero como Andrea me había mantenido  al margen hasta entonces decidí que lo correcto era lanzarme a Paola. Le comence  a hablar en el oído, no me importaba nada, estaba superlanza, le dediqué una  canción y le dije que se me antojaba un beso. Pero ella me dijo que estaba en  una relación y que hard conocía a su enamorado además, que quería hacer las  cosas bien. Luego me dijo que un abrazo era mejor que un beso ( cosa que no me  parecio) y me abrazó, Andrea se reía, y luego los tres nos abrazábamos como  tontos hippies. Subió Pedro Suarez Vertiz , me olvidé de lo ocurrido, seguía  haciendo bromas. Luego la pareja decidió irse y Paola se fue con ellos, y yo y  Andrea tomamos el mismo camino. Quizas el hecho que le hablara a Paola al oído  causó más apego de parte de Andrea, lo presentía. Ella llevaba el paquete de  toallas higiénicas que regalaron a las chicas, se lo puso debajo del polo, dijo  que estaba embarazada, yo la abracé y dije que era mi esposa. Y le decía " Desde  ahora seras mi esposa", cuando llegamos al paradero y le tomé la mano, intenté  balbucear un discurso ella dijo "Jonathan no..." con una voz que se apagaba,pero  igual nos besamos.Luego conocimos a Tito, ese siempre tenía un plan entre manos.  Era un tipo intuitivo o en todo caso despierto, cuando lo conocí me dijo : tu  escribes o algo así. Y yo me preguntaba qué habré hecho para que piense de esa  manera. Como digo, Tito siempre tenía un plan, por ese entonces vendía tablas  trouble rojas, baratas. Decidió después que no nos convenía comprar ganja si el  nos la podía vender. Su ganja era de muy buena calidad y las rizlas saltaban de  colores cada tarde. Tito a simple vista era somatotónico, por ejemplo,  frecuentábamos un parque que tenía unos fierros para hacer ejercicios y en pleno  alucine se le daba por hacer barras. Tito y Hard hablaban todo el tiempo de  desafiar la gravedad, lo que me aburría mucho porque yo no montaba. Me conseguí  otra chica llamada Jennifer. Jennifer tenía una gemela: Miriam. Lo que sucedió  fue que primero conocí a Miriam quien me parecía sexual, siempre tenía la boca  entreabierta y las pupilas vivarachas en los ojos abiertos, no era muy  inteligente, seguro debía estar pensando en sexo todo el tiempo. Después conocí  a Jennifer, pensé que se parecía a Miriam pero era más fácil de conquistar. No  me acuerdo como empezamos, pudo haber sido de cualquier manera, la cuestión es  que duramos poco. Ella vivía a quince minutos de mi casa, la iba a visitar una  vez a la semana, mayormente estaba demasiado elevado para verla. La primera vez  que me cortó la salvé con una carta, la segunda vez fue definitiva, coincidió  con su mudanza a su antigua casa, es una de las tantas casualidades en mi vida  que me hacen creer en el destino. Era mucho más difícil que nos veamos, sólo  dejé de verla. Cuando nos encontrábamos por msn me decía que era un idiota, ella  nunca me conoció mucho. Tito no sólo nos vendía a nosotros, era dealer de muchas  personas, incluso nosotros lo conectábamos con nuevos clientes que eran  alternativos o curiosos, algún amigo a amiga de un amigo. Nos sentíamos  importantes, me da risa recordarlo. Yo seguía enamorado de Elizabeth, por lo que  terminar con Jennifer no me afectó nada. Un día subiendo las escaleras me crucé  con Elizabeth, no había intrusos a la vista. La tomé de las manos, ella me dijo  qué haces, le dije que la iba a besar. Ella forcejeaba riéndose, pero también lo  deseaba, me lo dijo después que nos besuqueamos mucho. Me dijo que la acompañe,  tomamos el mismo carro, bajamos y fuimos a un parque cerca de su casa. Le pedí  que dejara a su enamorado, ella me dijo que era un tonto, que ella lo dejaría si  estaba con ella. Fue un momento maravilloso porque estaba templadazo de ella. Lo  que Elizabeth causaba en mi era mayor a cualquier droga, por las noches esperaba  el amanecer con la incertidumbre estelar de verla y cuando la veía alejarse en  el bus sentía que mi día había terminado con su cielo azul. En efecto, cuando  ella se iba estaban Hard y Tito, este último tenía complejo de líder, entre  nosotros nunca hubo un líder, éramos radioactivos, así que lo manteníamos a  raya, le decíamos Romperizla. Esos días eran bien vividos, he suprimido muchos  detalles, los conciertos, los personajes que conocimos, las tardes musicales,  cuando conocí a Darío, mis aventuras metafísicas. Quizás un día me siente a  escribir esta historia en presente, por ahora me conformo con un ejercicio ágil.  No sé qué me había hecho Elizabeth que siempre cuando iba a hacer una maldad su  voz se me venía diciéndome que creía en mí, que no haga cosas malas. Había  llegado demasiado lejos, estaba absorvido en mi proyecto, era mi propio  conejillo de Indias, tenía el presentimiento que algo grande me esperaba, un  lenguaje, lo que siempre había soñado.Empezaron los problemas, no conseguía  llegar a tiempo a ningún lugar, otras veces ni llegaba. Con Elizabeth las cosas  no iban tan mal, me comprendía hasta en mis declives, lo que ahora me parece  demasiado. Lo que más recuerdo de ella era su voz, su manera extraña de  pronunciar alguna consonante no por defecto sino por manía, sus ocurrencias, su  cartera llena de cosméticos que siempre traía (debían ser como nuestros  implementos). Era como dice Sabina: la frente muy alta, la lengua muy larga y la  falda muy corta. Nos saboreábamos en los parques en los cines, en los taxis. Nos  deseábamos. Sin embargo ella sospechaba que seguía en drogas, a pesar de mis  implementos, tenía conductas extrañas todo el tiempo. En semana santa los  muchachos y yo decidimos hacer una encerrona.Empecé a estudiar diseño  publicitario en un instituto, después de un tiempo sentí mis facultades  menguadas, no quise ir a la Universidad por paranoia y dolor de conciencia.  Algún muchacho me animó para estudiar diseño, me explicó sus clases y me pareció  que se adecuaban a mis intereses. Todo lo que pasó después de esa encerrona, fué  un problema, mas o menos así: Fuimos con los muchachos a comprar clorohidrato a  arequipa Norte, abajo del puente Colonial, un lugar sumamente oscuro, un ghetto.  Los muros estaban llenos de graffitis, largos muros que no acaban con figuras  grotescas, como si tuvieran fuego en la sangre y polvora. La indiscreción total  auguraba crimenes por doquier. Yo estaba preparado para perder mi dinero, pero  la negociación fue buena, el mejor clorohidrato del país. Usualmente cuando  inhalas clorohidrato sientes una ligera mucosidad en la laringe que nunca  termina de bajar y tienes la paranoia de intentar que descienda. Pero este polvo  parecía estar cristalizado, brillante, y cuando metimos el primer tiro nos  congeló hasta el estómago de un tuerto. Huímos lo más rápido que pudimos, era  una aventura, nos habíamos arriesgado y ahora teníamos nuestro premio. Hard  tenía una botella y media de whisky de la que nos contó una historia que obviaré  por falta de pruebas. Nos pusimos como unos locos, acabamos la botella mediada y  salimos a la comprar cerveza, estuvimos bebiendo en la calle, que ricos se  sentían los cigarrillos, la tarjeta yendo y viniendo. Luego el Karma nos dió una  lección, ya eran como las cuatro, estabamos regresando a buscar la botella que  quedaba cuando se aparecieron unos tipos con pinta de asaltantes. Tito dijo take  it easy con esos pulsers, pero los tipos como era de esperarse se acercaron. En  el fondo estábamos frenéticos y nos comenzamos a pelear, uno me arañó la córnea.  Al amanecer con podía abrir el ojo, me dolía como si me lo estuvieran quemando y  no dejaba de lagrimear. Me asusté y le conté todo a mis padres, el oftalmólogo  me recetó dos tipos de gotas, me dijo que necesitaba usar gafas. Siempre las  necesité pero no las usaba porque se veían nerd, pero ahora no había remedio. Me  llevaron al neurólogo, este me mandó a hacer un electroencefalograma que dijo  que mi problema era la ansiedad. Pasó un tiempo, estuve con una chica llamada  Cynthia con la que tuve sexo la vez que nos conocimos. A algunas eran más  fáciles de conquistar, creo que conquisté a Cynthia cuando le dije mi padre  tenía ocho hijos y yo quería tener veinte con distintas mujeres. Le conté mi  vida y por qué los demás no podían ser como yo. Nos besamos, nos tocamos mucho,  la convencí para tener sexo en un baño. cuando le bajaba la ropa veía su cuerpo  como un montón de carne blandusca que iba a devorar. Fué confuso pero excitante,  muy excitante, y yo estaba con la adrenalina de lograrlo como fuera. Pensé que  tendríamos mucho sexo, así que le dije para estar, pero no nada, volvimos a  tener sexo a las tres semanas. Yo no la quería como enamorada, por qué si ya  había obtenido lo que quería, sólo esperaba saciarme. Siempre peleábamos, en  plena calle, de pronto nos íbamos por diferentes caminos. Era posesiva y estaba  un poco loca, eso explicaba nuestra experiencia temprana. Yo creo que me odiaba,  cuando peleabamos me miraba como si quisera matarme, y sus narinas se dilataban  y sus labios temblaban con un espasmo. Elizabeth se había ido a USA para  siempre, yo estaba decepcionado de la vida. Hard tenía una nueva banda de Power  Metal con Neoclásico llamada Ragnarok, escuchabamos entonces a Yngwie Malmsteen,  Cacophony, Dragon Force, Helloween, Sonata Ártica, ... Se reunían a ensayar a  una sala muy clandestina llamada El sótano y tocaban covers de insania. Recuerdo  cuando tocaban The land of the wintersun. El power metal parece la redención del  metal, el tappin, los riff rapidísimos, parecen hacerte volar. Parecía que toda  la electricidad que abastece la ciudad se concentraba en el sótano tapizado con  espuma, el calor, la energía desprendida alimentando los cables como un trueno  invertido, logrando una reacción inmensa, alborotando totalmente los átomos. Fuí  a visitar una semana a mi padre a su concesión, el es concesionario forestal, su  negocio es talar árboles inocentes. Peor la concesión era hermosa: 31 hectáreas  de bosque tropical, habían dos cascadas en ella, una llamada la ducha del  diablo, que estaba casi seca, pero que dicen que su agua es tibia y el velo de  la novia, llamada así por su caída. Ahora estaba en el instituto, era el mejor  de mi clase hasta donde recuerdo. Me parecía fácil e inecesario, pero lo hacía,  prefería la clase de dibujo, donde naturalemente no había que esforzarse. En  fin...A Cynthia la conocí en una comunidad, era más o menos lo que buscaba.  Tenía una predilección pop por usar prendas negras, lo que me avergonzaba a  veces. A menudo íbamos al cine, siempre por su porción de terror comercial. No  era muy buena en la cama pero lo hacíamos con frecuencia, los sábados sobre  todo, después de ir a una discoteca y beber. Le atraían los cementerios, los  campos alejados al atardecer, siempre estábamos en la Punta (playa) en pleno  invierno. En poco tiempo se enamoró de mí, eso estaba bien por el momento. Una  vez la engañe con Jennifer: había ido al centro a inscribirme en un curso, luego  fui por la avenida Brasil a galerías a comprar unas tapas, como no tenía nada  que hacer me metí a una cabina de internet pública y me encontré con Jennifer en  el msn. Me dijo que estaba por Petit Thouars y quedamos en encontrarnos en la  cuadra uno de la Av Brasil . Así fue, nos encontramos, me dijo que estaba  estudiando administración, fuimos a su casa (hasta entonces no conocía su nueva  casa). Me dijo que su madre no estaba por las mañanas, la visité una semana.  Intercalaba sábados para visitar a Hard, a Tito no lo volví a ver, seguían los  excesos y yo había caído en una depresión absoluta acompañada de culpa. Estaba  justo en el medio de un mar de ruido, escribía poemas cortos y morbosos todas  las noches cuando en realidad quería acabar conmigo. Estaba convencido que nada  en el mundo me haría sentir vivo ya, lo había intentado todo, religión, música,  drogas, sexo. Yo solamente quería morir, MORIR. Una noche tuve una sobredosis,  fue en un concierto de blues en el billar, estaba tocando Amen. Yo había tomado  un blister de lexotan, todo se me hacía lento y el suelo se balanceaba como si  estuviera caminando sobre un colchón, me encontré con los muchachos del parque y  entramos, era el cumpleaños de la dueña del billar. fumamos ganja primero,  adentro bebimos mucho alcohol, en el baño me jale unas líneas para estar más  elocuente, repentinamente me desvanecí mientras conversábamos. Vi como si un  foco se fundiera en mi percepción, luego todo se puso rojo, después negro.  Sentía las bofetadas que me daban y escuchaba voces preocupadas, yo quería decir  que no había problema pero no podía reaccionar. Después de dos minutos me  desperté y todos asustados me dijeron que les di un susto. Tuve muchas psicosis  de marihuana posteriormente (conocida vulgarmente como pálida). Veía desplegarse  la realidad tal como dicen los demás y escuchaba millones de copos blancos  murmurar, copos que lo sabían todo y existían en una dimensión paralela. También  tuve a veces delirium tremens donde veía sucubos y sombras hechas de hormigas y  más insectos. Trataba mal a Cynthia por cualquier cosa suya que me molestaba y  también por la ansiedad que sentía. Sus defectos me exasperaban, era lerda,  nunca me entendía, era conflictiva. Cuando peleábamos tenía arranques estúpidos  como irse y después regresaba y me pedía disculpas pero aún un poco molesta como  si le costara mucho hacerlo. El problema entre nosotros empezó cuando me  presentó a sus amigas, luego a sus primas, luego a su hermana, cada vez me  inmiscuía más en su vida. Y yo no me veía con ella en el futuro así que siempre  buscaba un motivo para pelear, no quería decírselo para no herirla. Dejé el  instituto, pensé que era muy poco para mí y empecé a tomar cursos de pintura  para postular a una escuela de arte. Terminé con Cynthia, ya no era el mismo de  antes, había decaído, mis sentidos se habían marchitado. Culpé a mis gafas  aunque sabía que era mentira, las rompí y me puse contactos, pero nada cambió.  Una noche de exceso me corté la muñeca pero lo hice mal, decidí dejar las  drogas. No lo pude lograr al principio, es duro cuando uno lo decide de corazón  y no lo logra. Pero estaba luchando por vivir, yo quería ser libre, poder dejar  la ciudad cualquier día, volver a leer como antes y hacer todas esas cosas que  hacen los no adictos. Pasaron muchos meses y al fin estuve limpio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7430831589968628775-5074575274503754845?l=escribiendolargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribiendolargo.blogspot.com/feeds/5074575274503754845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://escribiendolargo.blogspot.com/2011/12/prosa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7430831589968628775/posts/default/5074575274503754845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7430831589968628775/posts/default/5074575274503754845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribiendolargo.blogspot.com/2011/12/prosa.html' title='Prosa'/><author><name>Serpiente de aura</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08000707913628850678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-0EVS5nQKHWo/To5uqbVKI8I/AAAAAAAAARY/FtAFt26ne5U/s220/110831_235759.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7430831589968628775.post-983222428910790729</id><published>2010-07-08T22:33:00.000-07:00</published><updated>2010-07-08T22:49:02.458-07:00</updated><title type='text'>Memorias infantiles</title><content type='html'>&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;(Fantasía)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éramos un pequeño grupo de amigos en el salón, bastante impopulares, por supuesto, mi colegio era muy grande, y en cada grado habían ocho secciones asignadas de acuerdo al coeficiente de los alumnos, yo estaba en el tercero B, y bien pude haber estado en el tercero A por poseer un IQ de 128, pero pasaba las clases dibujado carritos de fórmula uno, soñado trabajar algún día para un gran estudio de animación tradicional como Disney o Warner Bros, sueño que terminó a los quince años, pero entonces era el motivo principal que guiaba mi vida, recuerdo que mi pupitre estaba lleno de virutas de lápices de color, lapiceros sin tinta, rugosas bolas de papel con bosquejos fallidos, envolturas de chocolate de sapito, lápices de tres centímetros, cáscaras de mandarina, borradores sucios y más. De nada servían nuestros esfuerzos por adaptarnos al grupo de muchachos, éramos los más pequeños, inteligentes, mal parecidos, por decir, Musso, el más pequeño del salón, con rostro de roedor vivaracho y ojos saltones, quien poseía un temperamento ganador, pero que para su desgracia nadie lo consideraba por su baja estatura, y siempre hablaba con su voz aflautada de un hereditario desarrollo tardío, basando su hipótesis en su hermano mayor, un chico de estatura promedio que cursaba quinto de media. O La Serna,el brigadier, un muchacho con frenos y grandes encías, que las mostraba cada vez que sonreía, lo que sucedía todo el tiempo porque era muy jovial, más no eran muy gratos los efluvios de saliva que arrojaba en sus explosiones hilarantes. O Muñoz, un muchacho enclenque de ojos rasgados que usaba el flequillo de príncipe medieval, y que solamente paraba en ocasiones con nosotros, para intercambiar figuritas o actividades semejantes, puesto que era bastante más popular que nosotros. Ese era el grupo, los muchachos, siempre últimos en ser elegidos en la clase de física, además de nosotros cuatro había una chica, Silva, quien tenía un rostro redondo similar al de la abeja maya y se recogía el abello corto y lacio con una vincha, tenía una forma de ser bastante irritante, en realidad parecía de verdad venir de otro planeta, uno donde el aburrimiento y el deber prosperaban sobre la diversión. Pero a veces jugábamos michi en los cambio de hora y en la clase de Religión. Yo era un chico bastante retraído, en los recreos, a menudo, caminaba por el patio y observaba a los demás muchachos, yendo y viniendo, y fijaba mi mente en un muro vacío donde evidentemente no había nada que ver y me quedaba pasmado minutos, creo que era algo autista, y me ausentaba pensando, entonces llegaba Musso y pasaba su mano delante de mi cara y decía algo como : "creo que ya le dió la garrotera" y luego me decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué haces&lt;br /&gt;-Pienso- respondía- a veces extraño mi antiguo colegio.&lt;br /&gt;callaba un momento y seguía:&lt;br /&gt;-Oye vamos a rebuscar la red de balones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros juegos eran tan tontos, por decir, jugábamos a quién podía soportar más tiempo mirando directamente al sol. Musso siempre hacía trampa y cerraba los párpados, pero al terminar tenías los ojos llenos de chiribitas y creo que la radiación ultravioleta endureció el cristalino de mi ojo causándome miopía. A mitad de año entró una nueva compañera, la alumna Díaz, una niña con rasgos judíos y pequeños ojos que llevaba el cabello corto hasta los hombros con ese corte que los niños llaman Cristobal Colon, sí, la recuerdo, bastante ociosa, se pintaba las uñas con corrector Liquid Paper de brochita y pedía permiso para ir al baño a mitad de clase. Ella fué quien nos enseñó a jugar el chino ahorcado, que nosotros sabíamos solamente del dibujo pero ni siquiera nos imaginábamos en qué consistía, en el colegio donde estuvo todos jugaban al chino ahorcado y ella era muy buena, podía matarte en ocho intentos, también jugábamos un juego muy popular que consitía en dibujar de un solo trazo sin levantar el lápiz una especie de flor de loto que era más bien un cuadrado cortado por las diagonales y que tenía una semicircunferencia en cada lado. Siempre nos parecía estar a punto de lograrlo y en más de una ocasión alguno aseguró haberlo coseguido pero olvidar inmediatamente cómo, algunos aseguraban que el que lograra conseguirlo sería el anticristo, otros rumoreaban que era una especie de maldición egipcia, yo ahora sé que es imposible realizarlo ya que la única forma que una figura sea realizable de un trazo es que los segmentos de sus puntos sean pares o en el peor de los casos sean impares solamente dos. Mi amigo inventó un juego que yo popularicé y consistía en un rollo de tiras de papel donde se dibujaba un juego de aventura y se iba desplegando topandote con alternativas como las delos exámenes y cada una conllevaba a una distinta suerte. Con el paso del tiempo algunos adquieron sus primeros pinballs y la magia fue desapareciendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7430831589968628775-983222428910790729?l=escribiendolargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribiendolargo.blogspot.com/feeds/983222428910790729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://escribiendolargo.blogspot.com/2010/07/memorias-infantiles.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7430831589968628775/posts/default/983222428910790729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7430831589968628775/posts/default/983222428910790729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribiendolargo.blogspot.com/2010/07/memorias-infantiles.html' title='Memorias infantiles'/><author><name>Serpiente de aura</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08000707913628850678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-0EVS5nQKHWo/To5uqbVKI8I/AAAAAAAAARY/FtAFt26ne5U/s220/110831_235759.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7430831589968628775.post-276329432947275802</id><published>2009-10-05T20:08:00.000-07:00</published><updated>2010-06-06T22:52:05.099-07:00</updated><title type='text'>Soldaditos de plomo</title><content type='html'>A&lt;span style="font-family:arial;"&gt; las cuatro y media, incluso antes que la mañana azule, despiertan los perros... -¡¡¡Levatarse!!!, tlan, tlan, tlan!- el grito del monitor resuena en toda la cuadra, a la vez que percute con furia el metal de su camarote con un palo cilíndrico( trozo de palo de escoba). En seguida quienes duermen en la cuadra se ponen de pié, porque saben que empieza otra jornada dura, los que duermen arriba del camarote se lanzan como pueden, no hay tiempo para desperezarse Ya están parados todos frente a sus camas, con las pijamas de franela celeste. ''Perros, ya saben como es la cosa, voy a cepillarme los dientes, tienden sus camas y se ordenan aquí en el medio, orden de palo'' Maldito sea el que inventó dos tendidas de cama distintas, para la noche y el día, como si no fuera suficiente tortura. Hay que tender solo la colcha y hacer un paquete con las sábanas y la almohada, y otro con las frazadas. Además de eso, tienen que estar bien tensos los paquetes, dada la exquisitez del ojo superior. Antes hacíamos la ''cama canchera'', es decir, dormíamos con el tendido de día de antemano, para llegar primeros en el orden de palo, que es como el orden de llegada pero con un palazo de por medio. Al primero le cae un palazo en la palma, el monitor es imparcial en eso, y siendo diecisiete nadie quiere ser último. Lástima que el muy ladino descubrió el motivo de nuestra eficiencia, no dijo nada, una noche, mientras dormíamos, fue revisando cama por cama. Primero empezó por los de arriba, los empujó uno a uno, de sus camarotes con todo y colchón (a eso le llamaban parachute) a los de abajo los hizo ranear hasta aburrirse. Luego de tender las camas, era tiempo de lavarse la cara, cepillarse los dientes, lo siguiente era sacarle brillo a la cuadra. Es increíble que un piso pueda brillar tanto con cera convencional, frotamos y frotamos el piso hasta que obtenga un brillo líquido, al igual que nuestros galones y borceguíes con brillo al agua o brillo al fuego. Cuando llegamos a la cuadra, parecía que nunca se acabaría el polvo que barríamos, pero luego más bien desapareció el polvo, a penas quedaron pelusas y cabellos. Es necesario dejar el suelo hecho un espejo, pues el subdirector pasa revisión cuando vamos a las aulas y de lo contrario sanciona al jefe de sección y este al monitor, y para que hablamos de ese canalla que nos tortura de siete a ocho, que es la hora que teníamos libre en el casino. cuando el suelo de la cuadra resplandecía, podíamos meternos al baño y a las duchas, todo en la milicia tiene un orden, el baño numero uno es para el monitor, nadie debe usarlo excepto él, cada día designa a alguien para que le dé mantenimiento, los otros cinco baños los repartimos entre nosotros, y de acuerdo a eso girábamos en su limpieza. El internado esta al borde de un acantilado, el agua de las duchas es la más helada que he probado, caen en un chorro grueso que te hace jadear de frío. hay que bañarse rápido, ponerse el uniforme beige de aula, las medias verdes, las liga en las bastas, meter los cuadernos en los maletines, echarle brasso a los galones sin quemar la franela, antes que llamen al patio de tercer año, para marchar al patio central. Nos llamaban veinte minutos antes, así tenían tiempo de molestarnos un poco. ya se podía ver a los cadetes de todas las secciones, acomodándose las bastas, los maletines, colocándose las cristinas en las testas rapadas. No había día que no nos hicieran ranear antes de marchar, sea por esto o por aquello, por eso dicen que cuando llueve todos se mojan. Los monitores de todas las secciones ya estaban con sus boinas azules, como caciques empenachados a los que hay que rendirles pleitesía Al fin marchábamos hacia la verdadera formación, por la pista de los perros, a paso ligero. El olor y el rugido del mar, el también es una autoridad, escupiéndonos su neblina, el cielo de invierno a penas llega a un gris claro, los borceguíes ya no dolían como la primera semana que parecían ser de piedra y deformar las plantas podales ‘’ Para ser comando tienes que tener, los huevos rayados como lucifer… …alma y corazón de acero, y un espíritu guerrero…’’ Dado nuestro último cajón en el orden militar, nuestra pista es la más larga para marchar al patio, es de tierra y da toda la vuelta a la pista de combate. La de los aspirantes (alumnos de cuarto año) tampoco es directa, pero es de cemento al menos, los técnicos (alumnos de quinto año) ellos si son los privilegiados, se levantan a las seis y su pista es la más cercana, nadie puede pisar su pista, pagaría muy caro su insolencia. Nos formaban en el patio central, al frente de la perbola semicircular, donde el director dirige las inacabables formaciones, antes de entrar al comedor para desayunar. Nadie podía mover un cabello, ojos sobraban para sancionarnos. El cuerpo derechísimo, las manos pegadas a la costura del pantalón, la mirada quieta. El secreto es mirar las pelusillas de los ojos, nos dijo el capitán, alcanzar la expresión de una estatua. Luego de nosotros llegaban los chivos (aspirantes) y al final los técnicos, quienes son nuestros padres, ya que los monitores son técnicos, pero a pesar de eso son los más desgraciados. Lo de los técnicos era entendible, era una especie de retribución su autoridad, a pesar de su brutalidad nos inculcaban el coraje, nos decían que no había que hacerle caso a los chivos. A lo chivos ni los veíamos, sólo en las formaciones, nos insultaban cuando se nos cruzaban. Bueno volviendo a la formación, a veces se le antojaba a los técnicos venir cantando el himno de los pares, que era algo así como un himno sagrado. Por esas casualidades, siempre los perros y los técnicos coincidirían en eso, ambos pares o ambos impares, y los chivos serían los enemigos. Así que cuando cantaban su himno no podíamos verlos de frente, ¡paralela mierda! gritaban los monitores y había que subir la cabeza hasta casi mirar atrás, ¡ quiero ver cuellos carajo, mirando a La Paz ¡( la calle de atrás). La paralela dolía mucho, el himno ese era extraño pero agradable, a pesar que lo maldije muchas veces en mi mente. cantaban números pares a voz en cuello, luego emprendían el paso ligero, y era como si pasara una estampida, asentaban tanto los pasos que temblaba el suelo, ponían mucho ímpetu en aquello. algún día cantaríamos ese himno, pero ahora éramos perros, la peor calaña, el peldaño más bajo donde todos piaban sin consideración. luego que tocaba la banda, el director daba su aburridísimo discurso y pasábamos la revisión que siempre dejaba heridos, podíamos al fin recibir la primera ración del día, pasar rancho. Las mesas tienen capacidad para diez personas, nueve perros y un cadete de quinto año, quien se sienta en el lado angosto, al frente del servidor ocasional, para sentarse era otro problema, nadie podía chirriar una silla, de lo contrario había que repetir el acto. mientras más se repita el acto, menos tiempo hay para desayunar. el desayuno consta de jugo, avena, leche, dos panes con mantequilla o mermelada, la verdadera distribución depende del apetito del técnico a las ocho entrábamos a las aulas, al menos los profesores no son militares, con algunos se puede conversar de la crueldad. Pero si te dormías te botan al pasillo, donde espera un suboficial como un buitre, y en seguida te pone para planchas junto a las presas ocasionales. Estudiábamos tres turnos al día, de ocho a una, después pasábamos rancho de nuevo y volvíamos de tres a seis, nuevamente rancho, hora del cadete y de ocho a diez finalmente. Se premiaba a los estudiantes destacados exonerándoles la pensión, a pesar de eso mis amigos y yo nunca estudiamos. El internado era más un reformatorio para la clase media, o una cuestión de tradición familiar. Dados los abusos habíamos aprendido a sobrevivir, a eso le decían cabrearse, escaparse, siempre lo hacíamos sin importar la sanción. los reglas eran los aplicados, los que ordenaban rápido y temían, nosotros éramos los miserables, los indeseables. Pues a los reglas los maltrataban sin compasión, les quemaban los antebrazo con cigarrillos, o les hacían inflar las mejillas para desinflárselas de un puñete (globo).o les hacían chinchones en el cráneo a palazos hasta se consiguieron en el mercado negro un aparato para dar descargas eléctricas. Por eso yo me levantaba muy temprano, a los cuatro y veinte aproximadamente, me vestía y me largaba a las aulas antes que todos despertaban, no tomaba desayuno. me encerraba hasta que todos llegaran a las aulas, algunos aprendieron a acompañarme, íbamos al baño del segundo piso a fumar cigarrillos (los cigarrillos en el internado son tan buenos como el dinero), y trepábamos para ver la ventana que daba a la calle, a veces lloramos (sobre todo los lunes), como pájaros con las alas cortadas, cuando veíamos a fuera a un civil yendo a comprar pan y envidiábamos su libertad. también nos echábamos ungüento de eucalipto en los ojos y alegábamos conjuntivitis en la enfermería para que nos pongan en cuarentena, o para que nos manden a nuestras casas, pero eso se volvió tan común que ya no tenía efecto. la enfermería era un paraíso, buena comida, ni un monitor, los enfermeros eran grandes personas, todos querían estar enfermos, incluso un amigo saltó desde la tribuna de la cancha de básquet para fracturarse el pié, dos veces y se lo rompió. Al menos ya habían pasado los dos primeros meses, dos meses de comer cóctel, que era la mezcla del refresco, la sopa, el segundo, el postre y la ensalada. a ver si alguien te salvaba, encima en el bautizo, anterior a la primera salida nos dieron cóctel de útiles de aseo ( champú, jabón, colonia, talco, etc.) Conocimos durante las horas libres a los cadetes de quinto que tenían fama de ser los más temperamentales, la mayoría era buena onda así que se volvieron nuestro padres protectores, nos sacaban a la hora del cadete hacia el estadio, a fumar tirados en el pasto, aunque en momentos nos recordaban su autoridad. Pero nuestras vidas estaban llenas de pleitos y problemas, uno a uno se iban retirando mis amigos, a medio año quedaban pocos, había que sobrevivir de alguna manera. Un día falsifiqué un examen de orina, me pinché el dedo con la insignia y vertí algo de sangre. a la hora me estaban llevando de emergencia al hospital militar, llamaron a mi madre, preocupados. Definitivamente mis riñones se mostraron sanos en todos los exámenes, ya que me faltó una insignia en ese momento, pero buscando las Indias encontraron América: un tumor en el hígado, resultado de un golpe quizás Con el esfuerzo físico prohibido, esperé el fin de año y me trasladaron a la vida civil de nuevo, mi vida volvió a ser la de antes. Aunque hay días en que extraño el uniforme de salida, raparme la cabeza dos veces por semana…&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7430831589968628775-276329432947275802?l=escribiendolargo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://escribiendolargo.blogspot.com/feeds/276329432947275802/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://escribiendolargo.blogspot.com/2009/10/soldaditos-de-plomo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7430831589968628775/posts/default/276329432947275802'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7430831589968628775/posts/default/276329432947275802'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://escribiendolargo.blogspot.com/2009/10/soldaditos-de-plomo.html' title='Soldaditos de plomo'/><author><name>Serpiente de aura</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08000707913628850678</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/-0EVS5nQKHWo/To5uqbVKI8I/AAAAAAAAARY/FtAFt26ne5U/s220/110831_235759.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
